El camino ardiente de la vida

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    Empiezo a escribir sin saber aún si estas palabras verán la luz por lo que, si las estás leyendo, es porque, finalmente he querido aportar mi visión sobre un tema muy particular: las dinámicas de alto impacto como firewalking ( caminar sobre brasas ), glasswalking ( caminar sobre cristales ), arrowbreaking ( romper flechas con la garganta) , etc ….

    ¿Por qué no lo he hecho hasta ahora? … quizás por que no me sentía cómodo hablando de un tema que no hubiese experimentado en mas de una ocasión.

    Muchas cosas se han dicho, y se dicen, sobre éste tipo de experiencias.

    Algun@s de vosotros me habéis enviado ( muchísimas gracias ¡!! ) artículos con la opinión que otras personas publican en blogs, redes sociales, etc … esperando, quizás, una respuesta por mi parte.

    Siempre digo que el arco iris tiene muchos colores … habrá gente que le parecen muy transformadoras dichas experiencias y habrá personas que crean que es un engaño.

    Mi intención con este artículo no es polemizar. De hecho creo que, fruto de las diferencias de opiniones, es donde surgen los debates constructivos y positivos.

    Lo que pretendo es exponer mi experiencia y opinión al respecto.

    La primera vez que escuché que en Estados Unidos se estaban realizando este tipo de dinámicas desde hace mucho tiempo ( aquí quiero romper un mito: el firewalking y demás herramientas no se inventó ayer ) pensé lo que, como ser humano que se aleja del dolor, puede ser lógico pensar a primera vista: “Estáis como cabras … ahí no me meto ni de broma!!!”.

    Hoy en día acepto que, consciente o inconscientemente, me daba pánico el sólo pensar en caminar sobre unos cristales que, desde muy pequeños, nos han inculcado … que cortan ¡!!

    Hace ya un tiempo un gran amigo, al cual le estoy muy agradecido por haberme animado a superarme, me propuso un reto: el experimentar algunas de dichas dinámicas con el fin de valorar, reflexionar y, quizás, opinar.

    Días después allí estaba yo … en un rinconcito de Galicia.

    Los rayos de sol atravesaban los huecos que dejaban libre los arboles, cuyas ramas cubrían el camino.

    Quizás porque, poco a poco, iba tomando conciencia del reto al que estaba a punto de enfrentarme, se me hizo muy corto el trayecto hacia la casa donde se celebraba la jornada.

    Tras un par de horas … allí … de pie …

    Enfrente de mí me estaba esperando … un camino. No era un camino cualquiera.

    Era un camino que, sin duda alguna, marcó un antes y un después. Fue el inicio de una etapa.

    Aunque no era muy extenso, te aseguro que me parecía súper largo.

    Allí estaba … esperándome.

    Los rayos de sol, que iluminaba el patio, hacían que aquellos cristales reflejasen su color verde en cualquiera de los que nos acercásemos a su alrededor.

    Efectivamente, eran cristales … era un camino de cristales.

    Mientras me tomaba mi tiempo para prepararme, pasaron un par de personas. Recuerdo el estar agachado, para desatarme los cordones de mis zapatillas, y cerrar los ojos cada vez que escuchaba los estallidos que los cristales expulsaban al sufrir la presión de los cuerpos que caminaban por encima de ellos. No sé si eran dichos cristales los que chillaban o era mi cabeza la que me estaba jugando una mala pasada, pero, te aseguro, que estaba a punto de iniciarse una guerra en mi interior.

    Me levanté y, casi sin pensarlo, me puse frente al reto … sería el siguiente en pasar.

    Cuando ves tan de cerca esos cristales que, te aseguro, cortan …. un rápido relámpago corporal te recorre de arriba abajo.

    Es un momento crucial: hay gente que se decide a afrontar el reto, sean cuales sean las consecuencias, y hay gente que decide tomarse mas tiempo, quizás días o semanas, para aceptar el reto.

    Lógicamente la concentración, la presencia y seguridad en ti deben de ser máximas.

    Escuchas y, sobretodo, sientes como rompen los cristales debajo de tus pies. Das un paso, das otro paso, das otro paso …. Y terminas.

    La sensación ¿?? … en mi caso, entre en estado de shock mental, insight o como quieras llamarlo.

    ¿Cuántas cosas que supuestamente no podría hacer estarían a mi alcance?

    ¿Cuántos proyectos que, supuestamente, no podría llevar a cabo, lo lograría alcanzar con éxito?

    De todo lo que siempre me dijeron que no podría hacer, ¿ cuanto de ello es cierto?

    Se abrió ante mí una cantidad increíbles de opciones y de retos.

    Después de esa experiencia, quise ir mas allá y quise ponerme a prueba con nuevos retos: firewalking ( caminata sobre brasas), boardbreaking ( romper tablas de madera con la mano ), arrowbreaking ( romper flechas con la garganta ) y el increíble ironblending ( doblar una barra de hierro forjado con la garganta ).

    El objetivo de este post no es describir como se hacen las dinámicas, que se consigue, etc … sino dar mi opinión, basándome en la experiencia, no sólo como asistente, de dichas dinámicas.

    Cuando le cuentas a alguien lo que has hecho el fin de semana pasado suele haber dos reacciones: o “estás loco ¡!!” o, la que mas me gusta “eso lo hago yo sin rechistar”. En está ultima digo “la que mas me gusta” porque he invitado a varias personas a un taller y, en el último momento, vieron que no era tan sencillo como se pensaban.

    A lo que voy …

    ¿ hay que ser Superman o Superwoman para realizar estas dinámicas ? … NO

    ¿ hay que tener una fuerza inusitada para romper la tabla? … NO ( de hecho la fuerza sin control mental poco puede hacer por ti )

    ¿ hay algún truco de super faquir para realizar las dinámicas? … NO

    Me sigue sorprendiendo cuando acompañas a alguien para iniciar un firewalking y, cuando se encuentra frente a él, te dice “vale, ¿y ahora que hago ?”.

    Siempre respondo lo mismo: “Caminar”.

    Todo el mundo espera que le digas que el “supertruco” es … o que el modo de hacerlo fácil es …

    NO!!!! …¿hay algún supertruco para avanzar en la vida?, ¿hay algún camino fácil para crecer como persona?

    Pues un firewalking, o cualquiera de las dinámicas mencionadas, es lo mismo.

    El truco está en ti ¡!!

    En si, de verdad, estás comprometid@ contigo mism@. En si, realmente, quieres hacerlo. He dicho QUIERES hacerlo, no VAS A INTENTAR hacerlo.

    Porque la vida no entiende los intentos. Quiere acciones.

    Porque, todos los días, cuando te enfrentas a tus retos diarios, no sirven los intentos. Solo valen las acciones.

    Es más, los intentos son considerados como acciones. Esto no es como cuando, de pequeños, jugábamos a algún videojuego al que no te importaba perder “una vida” ya que sabias que podias darle al “reintentar” o, en todo caso, pedirle otra moneda a tus padres para continuar la partida.

    En la vida no se intenta … se hace ¡!!!

    Los resultados, buenos o malos, servirán para que reflexiones y valores el volver a hacer, de igual o distinta manera … pero ya estás haciendo.

    Pues lo mismo ocurre con un firewalking sólo que, en esta ocasión, ya tienes un pre-conocimiento de lo que puede pasarte si … lo intentas.

    Al hilo de comentarios que he leído, y de artículos que he recibido, decir que no discuto que existan firewalking con madera de pino verde que, lo único que hacen es quemar super rápido con el consecuente efecto inocuo que ello tiene sobre los pies. No discuto que se usen formas de pasar como pisar muy fuerte levantando las piernas, algo que podría quitar el oxigeno a la brasa el tiempo suficiente como para que puedas pasar sin peligro alguno. No discuto que se recomiende el pasar a toda leche como si se tratase de una maratón …. Sin comentarios. No voy a discutir nada de esto.

    Lo que si quiero dejar claro es que se trata de unas dinámicas muy transformadoras, muy potenciadoras y, sobretodo, muy liberadoras.

    En otro artículo ( enlace al artículo ) ya he mencionado uno de los casos que mas impacto me produjo dada la situación física de la persona que lo hizo. ¿ Era, tal vez, Superwoman disfrazada para la ocasión ? … NO ¡!!

    Fue una persona que decidió seguir adelante, decidió tomar la vida en sus manos y … DECIDIÓ ¡!!

    Ésto no es distinto de la vida normal. Hay personas que decidirán y HARÁN y hay personas que no harán con la excusa de “eso es un timo”, “estás loc@” o “esto lo hago yo con los ojos cerrados”.

    A todas esas personas que están dentro del último grupo les ánimo a que dejen de quejarse y tomen una decisión en su vida porque, de lo contrario, será la vida quien tome la decisión por ellos.

    Yo he decidido seguir aprendiendo, seguir desarrollándome, seguir acompañando a otras personas en su camino de desarrollo … y seguir haciendo ¡!!

    Un abrazo,

    Felipe García

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      2 responses on “El camino ardiente de la vida

      1. Mario dice:

        Intentaré ir al próximo glasswalking… Vale, vale… No se intenta, se va o no se va. Me queda claro… Iré al próximo glasswalking porque como bien dices se trata de hacer y no de vivir en el mundo de lo que se va a hacer. Gracias por escribir, Felipe

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